Antes de armar el primer cronograma hay una conversación de encuadre: qué se celebra o se comunica, con cuánta gente se cuenta, qué fechas son inamovibles y qué margen real existe para improvisar. De ahí sale un orden de etapas que el campus sigue paso a paso, con entregas parciales y revisiones cortas para que nadie descubra un problema la semana del montaje.
Antes de abrir el campus conviene fijar el terreno. Estas son las reglas que aplicamos en cada proyecto y en cada curso: lo que damos por sentado, lo que dejamos fuera a propósito y lo que esperamos de quien participa. Si algo no aparece aquí, probablemente no forma parte del método.
Ver el orden completo de las etapasCómo avanza un proyecto dentro de Hangoverbomb
Cada módulo del campus sigue una secuencia fija, pero los tiempos se ajustan según el tipo de evento que estés trabajando. Estas son las etapas que verás en el calendario de proyectos, con lo que se entrega en cada una y las fechas aproximadas que manejamos en un ciclo estándar.
Antes de tocar una plantilla, revisamos el tipo de evento, el número de personas implicadas y las restricciones reales: sede, horarios, proveedores ya cerrados. En esta etapa se define el alcance del proyecto con el que vas a trabajar durante todo el curso y se abre el expediente en el calendario del campus. La entrega es un brief de una página, sin adornos.
Aquí entra la parte más técnica. Elaboras un cronograma por bloques horarios, marcas tareas críticas y colocas holguras donde el plan puede ceder sin romperse. En paralelo se asigna quién decide y quién ejecuta cada frente, con una matriz simple que evita duplicar funciones cuando el equipo es de tres o cuatro personas. Se entrega el cronograma y la matriz de responsabilidades.
Con el plan armado, se desarrolla el concepto visual: atmósfera, paleta, materiales y ritmo de recorrido. Después se corre una simulación donde el profesor introduce imprevistos, como un proveedor que confirma tarde o un cambio de guion. El objetivo no es acertar, sino ver cómo reacciona tu cronograma cuando algo se mueve. La entrega es el concepto documentado y la respuesta a la simulación.
El último tramo es de lectura cruzada. Cada participante revisa el expediente de otro y anota señales de alerta: tareas sin responsable, holguras mal colocadas, supuestos que nadie verificó. Se cierra con una sesión breve donde se comparan los tres o cuatro proyectos del grupo y se decide qué se llevaría a un caso real y qué conviene rehacer. No hay nota final, hay observaciones concretas.